Conceptos básicos

De la A a la Z

Islamismo vs fundamentalismo e integrismo

  En la prensa los calificativos más comunes para designar las posturas extremas del islamismo son integrismo y fundamentalismo. Se trata de términos reutilizados con un valor de aproximación. Ambos han nacido en occidente al amparo de dos versiones de la religión cristiana. El fundamentalismo religioso es un regreso a los fundamentos de la religión mediante la lectura literal de los textos sagrados y su aplicación a la sociedad y la política. Así es como se autodenominaban algunos grupos protestantes de principios del siglo XX en los EEUU como los pentacostales, un grupo que reaccionaba contra la modernización de la religión y que lo hacía en nombre de una visión tradicionalista de la Escritura, de la teología y de la Iglesia. Lo novedoso del fundamentalismo es la forma de plasmar la doctrina religiosa en un proyecto político y en algunos casos prctican un “concordismo” modernizante, asumiendo rasgos modernos de la modernidad que rechazan. El integrismo, en cambio, es un hecho que siempre ha existido, como en el propio seno del catolicismo europeo y defiende el mantenimiento de la integridad de las doctrinas religiosas, negando de esta manera el diacronismo.
   Estos dos términos hoy día han hecho fortuna entre nosotros aplicándolo al campo islámico. De la misma manera, semánticamente se podrían aplicar a lo siguiente:
- Los ultraortodoxos judíos que intervienen en la política como mediación para cumplir los mandamientos de la fe.
- Fundamentalismo económico, ahora neolibral del FMI y que se basa en ideas y dogmas económicos.
- Fundamentalismo político: “religión del imperio” de los EEUU.
- Fundamentalismo cultural: cultura hegemónica occidental.
- Fundamentalismo étnico: racismo.
- Fundamentalismo de género: patriarcado, andrócentrismo.


Todos estos fundamentalismos comparten el hecho de absolutizar o divinizar lo relativo, universalizar lo particular y la afirmatividad absoluta sin demostrabilidad. Funciona como sistema jerárquico definido (pirámide) y la necesidad de un cabecilla que dirija las masas.   

  El uso de conceptos exportados de una civilización a otra complica más que aclara los términos a debate. Es mejor intentar comprender las posiciones de los musulmanes a la luz de sus propias referencias, con el fin de distinguir mejor a progresistas y tradicionalistas. Antes de recurrir a términos cono fundamentalismo e Integrismo es mejor buscar dentro del contexto en el que surge el movimiento islamista a comienzos del siglo XX. Aquí, encuentro que la palabra que los primeros islamistas se autoaplican es la del movimiento islámico salafi contrario al tradicionalismo escolástico, por que se basan en los principios del Islam para hacer una interpretación del Corán y de la Sunna directa e inmediata, algunos lo hacen desde el reformismo y la adaptación a los nuevos tiempos y otros lo hacen desde el rigorismo tradicionalista. Ambas tendencias se engloban dentro del los salafíes por que aspiran a seguir a los salafs que es el nombre que se de a los compañeros del Profeta y a las tres primeras generaciones de piadoso musulmanes. Cada una de las tendencias crean un programa religioso y político propio y dentro de ellas se pueden encontrar otras diversas tendencias que pueden oscilar entre el reformismo progresista hasta a veces liberal  al más reaccionario y literalista. 

 

Bibliografía:

RAMADAN, Tariq. El Islam minoritario. Cómo ser musulmán en la Europa laica. Barcelona: Ediciones Bellaterra, 2002.

TAMAYO, Juan José. Fundamentalismos y diálogo entre religiones. Madrid: Trotta, 2004.
 

Feminismo Islámico

Valentine Moghadam, profesora y directora del programa Estudios de la Mujer de la Universidad de Purdu afirma que: “ El feminismo islámico es un movimiento reformista centrado en el Corán, realizado por mujeres musulmanas dotadas del conocimiento lingüístico y teórico necesario para desafiar las interpretaciones patriarcales y ofrecer lecturas alternativas para alcanzar la mejora situación de las mujeres, al mismo tiempo que como refutación de los estereotipos occidentales y de la pretendida ortodoxia islámica”  (I Congreso Internacional de Feminismo islámico 2005)

Margot Badran, docente e investigadora en el Center for Muslim-Christian Understanding de la Universidad de Georgetown es especialista en estudios de la mujer y el género en sociedades islámicas define el feminismo islámico como: “Un discurso y una práctica feminista articulada dentro de un paradigma islámico. El feminismo islámico, que deriva su comprensión y mandato del Corán, persigue derechos y justicia para las mujeres y para los hombres en la totalidad de su existencia” (Badran 2002)

  Este nuevo concepto empieza a ser visible en la década de los noventa sobre todo en el contexto iraní, a través de artículos de diversas mujeres en la revista Zanan (mujer) fundada por Shahla Sherkat en 1992. Mai Yamaní de Arabia Saudí utiliza este término en su libro Feminismo e Islam editado en 1996. Igualmente las turcas Yesmin Arat y Feride Acar hablan del feminismo islámico en sus artículos y Nilufer Gole en su libro The Forbidden Modern (1991 y 1996). Estas autoras detectan este tipo de feminismo como un nuevo enfoque que emerge en Turquía en la década de los 90. La activista sudafricana Shamima Shaikh también va a elaborar un discurso bajo este concepto en sus artículos y conferencias a lo largo de esta década. El feminismo islámico es, por lo tanto, un fenómeno global que transciende el binomio Occidente-Oriente, se expande a todos los países islámicos, a la diáspora islámica y al Islam occidental y circula con creciente frecuencia en la red.

  En el debate público el concepto de feminismo islámico no deja de ser polémico, en primer lugar para algunas personas la terminología usada es contradictoria, ya que existe aun la tendencia a relacionar el feminismo con la modernidad occidental y la globalización neoliberal, y desde una óptica árabe-islámica se  relaciona con el pasado colonial. Por otra parte, el feminismo islámico se relaciona a veces, desde un enfoque occidental esterotipado y reduccionista, con el islamismo, algo que el feminismo islámico  rechaza, tal como se afirmó en el II Congreso Internacional de Feminismo islámico en 2007. El punto conflictivo entre las dos perspectivas se encuentra en el  reconocimiento de la igualdad, puesto que los y las islamistas proponen la complementariedad del hombre y la mujer y no la igualdad de manera que el hombre y la mujer tienen roles  determinados y bien definidos. Esta diferencia en el concepto de igualdad en el activismo feminista podría tener muchas consecuencias políticas, un ejemplo sería que la mujer puede llegar a ser jueza pero no podría llegar a la jefatura del Estado. Además el activismo de las islamistas suele encontrar más obstáculos por su falta de autonomía respecto a los grupos mixtos, ya que están gobernados por hombres.

 Se puede hacer también una distinción entre el feminismo islámico como explicitamente un proyecto o entendido como identidad con la que las musulmanas se identifican. Para algunas mujeres el término feminismo islámico es redundante por que el “feminismo” esta implícito en el Islam. Para Amina Wadud, teóloga afroamericana autora de el Corán y la Mujer (1991), el feminismo islámico tiene un sentido más profundo, de carácter espiritual donde el feminismo es el resultado de la fe, por lo que esta estudiosa  se considera así misma antes creyente que feminista. Muchas intelectuales han aportado al discurso y al proyecto del feminismo islámico de forma consciente y activa sin tener que vincularse a esa identidad como es el caso conocido de la socióloga y escritora marroquí Fatima Mernisi. Muchas otras que se han embarcado en la practica y articulación del feminismo islámico han adoptado esa identidad desde el comienzo, como es el caso de las mujeres que contribuyen en la revista Zanan en Iran; activistas y exegetas de Sudafricana y miembros de “Sisters in Islam”de Malasia

Feminismos secular y religioso

  En el mundo árabe-islámico se pueden observar a grandes rasgos dos tipos de feminismos que conviven junto al feminismo islámico. Por una parte se encuentra el feminismo “occidentalizante” que defiende que no hay posibilidades de igualdad de género dentro del Islam y que este debe combatirse (se ha considerado como subproducto del colonialismo). Por otra parte nos encontramos con el feminismo secular, o árabe si nos referimos al mundo árabe. Éste, un feminismo desde el paradigma cultural árabe-musulmán, es culturalmente musulmán pero denuncia al islam como religión patriarcal que ha perjudicado históricamente a las mujeres. A diferencia del feminismo anterior, este reconoce en el islam un legado propio y diferenciador, del cual se pueden sacar aspectos positivos.

  Las pioneras del feminismo egipcio (secular) y las de otras naciones árabes siempre  han tenido un espacio para la religión. Su discurso feminista iba enmarcado junto al discurso reformista islámico y el secular nacionalista. Este feminismo secular hacía uso de argumentos islámicos para la reivindicación de derechos educativos, laborales y políticos de las mujeres junto a sus propios argumentos seculares, nacionalistas, democráticos. Lo mismo sucedía, y sucede, a la hora de exigir cambios en el Estatuto del Código Personal islámico donde se recurre a argumentos religioso.
Lo mismo ocurre en el sentido contrario, desde el discurso feminista islámico. Un ejemplo claro lo vemos en la aplicación de la metodología: Wadud en su interpretación del Corán combina los clásicos métodos islámicos con las nuevas  técnicas de las ciencias sociales y discursos seculares sobre los derechos y la justicia.

Es un hecho observado en la historia y en los discursos actuales que lo secular y lo religioso no son conceptos cerrados y herméticos, hay y siempre ha habido imbricación entre los dos.


Construcción del discurso feminista

  El argumento básico del feminismo islámico es el que el Corán anuncia el principio básico de igualdad de todos los seres humanos, pero que llevado a la practica se ve  impedido y manipulado por la ideología patriarcal y la tradición. La creación del discurso se basa también en el análisis del fiqh y de los hadites. La prioridad, obviamente, para las mujeres feministas es recurrir en primer lugar al texto sagrado, el Corán, en un esfuerzo de recuperar el mensaje igualitario. Algunas de estas mujeres centran su atención exclusivamente en el Corán (como Amina Wadud, la saudí Fatima Naseef), otras aplican las relecturas del Corán al examen y análisis de las formulaciones de la Shari`a (la libanesa Aziza al-Hibri) mientras que otras centran su atención en la tradición, hadit (la marroqui Fatima Mernisi).

Metodología:

  Se parte de las metodologías básicas y clásicas del islam como son  el iytihad y el tafsir y a estas se suman otras disciplinas y métodos modernos de tipo lingüístico, histórico, critica literaria, sociología, antropología etc..

Hermenuetica:

La hermenéutica feminista hace distinción en los textos sagrados entre los principios básicos y atemporales y los particulares ( muy contextualizados) y temporales. Establece tres enfoques:

  1. Revisión de aleyas para la corrección de falsos mitos que se han normalizado en la sociedad.

  2. Destacar las aleyas en las que se enuncia claramente la igualdad entre hombre y mujer.

  3. Deconstrucción de las aleyas que hablan sobre las diferencias entre hombre y mujer y que han sido normalmente interpretadas de forma que justifica la superioridad del hombre sobre la mujer.

  4.  

Bibliografía:

  • BADRAN,Margot “ Islamic feminism: what's in a name?” Al-Ahram weekly online, 17-23 de enero de 2002.
  • www.feminismeislamic.org. Página del Congreso Internacional de Feminismo Islámico.

 


 

 

 


 

 


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